Jun 05

Contenido y forma, la misma sustancia.

Por José Alberto Zayas Pérez

Veo con satisfacción el amplio debate suscitado en  la población y finalmente la aprobación en la Asamblea Nacional del Poder Popular de importantes  materiales estratégicos para  la nación. Sobre los trascendentales tópicos abordados ya se pronunció la sapiencia del pueblo y los disputados, con la única intención de alcanzar mayor  fortalecimiento en el  proceso social cubano.

Términos mencionados por los medios como: Conceptualización, Lineamientos, Plan Nacional de Desarrollo Económico y Social hasta el 2030, Visión y Ejes Estratégicos, como a muchos, no me es ajeno, en especial por mi labor profesional, aunque sea en otro ámbito de actuación, en este caso el territorio y visto mayormente desde el medio físico, aunque nunca puede desvincularse de la planificación económica donde ambas forman un todo indivisible. Teniendo en cuenta el espacio disponible, y recabando la benevolencia del lector, simplificaré proceso y términos a favor de las ideas más esenciales, vista desde la óptica de un  planificador.

Para realizar el trabajo nos apoyamos  en los  llamados instrumentos del Planeamientos, dos de los más importantes son, el  Esquema y el Plan.

El Esquemas, es una representación simplificada de la realidad en su  ámbito de actuación, la nación o provincia, o como diríamos técnicamente, es una estructura físico espacial del territorio analizada de forma muy general, donde una de sus salidas básicas son las definición de las políticas a partir de las cuales es posible concretar sus lineamientos estratégicos, ellos nos van a indicar la dirección sobre las cuales se trabajará en la búsqueda de solución  a los problemas actuales y perspectivos.

El Plan por el contrario es un documento detallado de carácter técnico y jurídico, entre otros aspectos a tener en cuenta, que es vinculante (obligatorio) en la aplicación de las definiciones dadas por la escala del planeamiento superior, el Esquema. El mismo se realiza en dos etapas de trabajo, el Diagnóstico y la Propuesta.

El Diagnóstico define las restricciones que están presentes en un territorio, o nación, y las potencialidades con que cuenta para enfrentar los retos de cambios.

Definido el gran objetivo a alcanzar y conociendo cual es el punto de partida de la realidad actual, determinada en el diagnóstico, se aspira a un punto de llegada, el estado deseado, en este caso para la nación. El enfoque estratégico en el análisis permite  tener en  cuenta las debilidades-fortalezas interna y las  potencialidades-amenazas externas, ellas ayudarán a conformar el escenario o el modelo económico y social que nos hemos propuesto construir, brindando la visión de país que queremos erigir.

Para ser realidad esa visión, se definen los ejes estratégicos, en cada una de las temáticas seleccionadas,  que hacen posible su materialización, en la segunda fase del Plan, la Propuesta. Esta define una estructura físico espacial, más detallado, donde queda determinada la etapa de transformación del Plan, en este caso, hasta el 2030.

En el Plan, encontramos acciones pasivas y activas que contribuirán a lograr su  viabilidad, para lo cual se apoyará, en un cuerpo regulatorio que condiciona el uso y destino del suelo o sea lo que se puede, o no, hacer en el territorio, de conjunto con las   acciones y los programas por sectores, que permitirá hacer gestionable este instrumento, materializado fundamentalmente a través del proceso inversionista.

No recuerdo nunca la aplicación de técnicas participativas en un grupo tan numeroso, compuesto por millones de personas de todo el país, y dudo que existan mucho lugares en el mundo que puedan mostrar parecida experiencia,  para definir aspectos medulares de la vida del pueblo, con la convicción plena que, contenido y forma, en este caso, es lo mismo,  son sustancia.

 

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