Oct 27

¡¡Sekuriteitswag!!

En la ciudad de Windhoek, capital de Namibia, con frecuencia, en viaje al trabajo, dirigía la mirada a un enigmático señor, ya entrado en años, que permanecía, estoicamente, en una esquina de la principal arteria comercial, indiferente al cambiante clima del lugar, que me hace pensar, no sé por qué, en el popular  y desvariado personaje cubano, conocido como, “Caballero de París”.

El namibiano no parece despertar la curiosidad de sus impasibles compatriotas y sí  la indagación de  mis  colegas cubanos que expresan oscuras conjeturas sobre la pérdida de un familiar en esta esquina de la ciudad capital.

Supongo que esa es la razón que debe haber llevado a este pobre hombre, de forma compulsiva, en  volver cada día al mismo sitio en más de una década. Sin duda, resulta difícil conocer las ignotas razones que mueven las pasiones de los seres humanos…

– Sekuriteitswag… ¡Sekuriteitswag!… ¡¡Sekuriteitswag!![1] – Una estridente voz llama con énfasis al señor, sacándome de mi estado  meditabundo.

¡Qué bueno que apareció   un buen samaritano para brindarle apoyo!-  pienso con espíritu solidario   ante  el evidente desamparo del anciano.

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[1] Guardia de Seguridad, en afrikáans, lengua hablada principalmente en Sudáfrica y Namibia.

 

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1 comentario

    • Liana Maria on 10 noviembre, 2017 at 12:56 am
    • Responder

    Final tan inesperado como gracioso. Me gustó.

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