Mar 28

El pandemonio de grabar en exteriores.

Hace unos años atrás escuché involuntariamente la conversación de dos profesionales de los medios televisivos hablando del infierno de grabar en exteriores. Yo me preguntaba por qué, la única referencia que tenía, como neófito en el asunto, era haber participado en un programa de televisión, donde en un pequeño espacio convivía, para el público, la locutora y el invitado, o sea yo, y para ambos, eran visibles, e invisibles, un pequeño colectivo que realizaba su trabajo en el estudio, director, coordinadora, cámaras, sonidos, luces y un interminable etcétera.
Cuando no es un hábito participar en programas televisivos en vivo, donde los errores lamentablemente quedan para siempre, sin duda hay que soportar cierta carga de estrés; así que cuando me pidieron hacer un programa sobre un tema de interés ciudadano vinculado con las áreas verdes y supe que se haría en exteriores en un centro emblemático de la ciudad, su plaza principal, respiré aliviado, imaginé una grabación de 10 minutos, por demás editable, en un espacio que me era sumamente familiar, y luego podría incorporarme a mis tareas habituales.
El día de la grabación amaneció nublado con una temperatura agradable, propia de la fresca de la mañana, sentí pena por el equipo técnico, la directora sonriente me sacó de mi error, y me dijo,
– El día es perfecto, se mantendrá los matices en su estado original, roguemos porque no cambie la luminosidad.
Entonces, pensé, no hay nada más que decir, sólo queda grabar y terminar ya. Me dijeron siéntate aquí, mientras ellos hacían una especie de consejillo técnico, hablaban de planos que se alejan, otros que se acercan, de recoger tales visuales, de hacer un paneo en tal momento…Mientras tanto el camarógrafo realizaba los ajustes de su cámara apuntándome directamente a la cara, preferentemente por mi lado izquierdo, así que deduje que es mi lado más fotogénico, si eso fuera posible.
La verdad en esa tensa espera no sabía qué hacer e hice lo que me gusta, tirar fotos con la esperanza de realizar más tarde una especia de ¨making of¨, y en lo inmediato dar un paso hacia delante, y pasar de ser víctima a victimario.
El rostro de satisfacción de la Directora era un buen augurio, la oí comentar que la toma de la prueba era perfecta, solo yo esperaba oír, ¡grabando!, pero el técnico de sonido estaba preocupado con el ruido parásito que podría causar el viento y con un invento a lo cubano envolvió el micrófono en un paño que si no resolvía el problema al menos alejaba los malos espíritus.
Aparentemente todo quedó resuelto en el sitio, pero la directora preocupada dice que no con la cabeza, me pide por favor que me parara y me sentara en otro asiento donde era posible hacer la toma y observar en perspectiva de paso los bancos y los árboles de la plaza. De repente mira a la cámara y ve un cartel de fondo que nada tenía que ver con el tema, manda a parar y me dice con una sonrisa que me desplace por favor hacia otro lugar ubicado en la dirección opuesta.
Una música estridente de un centro gastronómico cercano que el solícito sonidista lograr aplacar con una gestión de buenos oficios y el bullicio de un grupo de alumnos de primaria que nadie lograr hacerlos callar nos lleva nuevamente al sitio de partida, sin antes vencer los escollos de un carro tecnológico, una pipa del agua y la absurda moda de subir el sonido musical, a través de bafles portátiles, en espacios públicos para que la puedan oír hasta los sordos.
Ahora sí, ahora sí, ahora sí…. y se logran grabar los 10 minutos previstos, al menos conmigo, más otras tomas que requerían algunas pequeñas escenas para ambientar y ya está. Era cerca del mediodía cuando me marché.
El equipo de trabajo de la televisión granmense con los que compartí son excelentes personas, ahora podré apreciar más su labor, ya conozco su esfuerzo. Les expreso, que si necesitan a un aprendiz que les confirme, a la productora, lo que ya sabe, que es un pandemonio grabar en exteriores, por favor búsqueme, yo puedo extenderle un certificarlo, con cuño incluido.
Y como dice mi amigo Osmani, todo ese esfuerzo lo hago simplemente ¨con el mismo salario¨ porque a contrapelo de lo que se piensa muchos, no solo de pan viven todos los hombres.

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