Asumir a Bayamo con otra Mirada.

Recuerdo hace unos años que escribí un artículo de desagravio sobre África, que de alguna manera me sentí defraudado por la omisión involuntaria, eso espero, que hacen los medios sobre su realidad, predominan los estereotipos y las verdades inamovibles.
Cuando evoco a Bayamo, próxima a cumplir 505 años, este 5 de noviembre, como segunda villa fundada por los españoles, no puedo dejar de pensar en la visión sesgada, llena de adjetivos favorables, en contraste con otra visión de algunos pobladores, menos afortunado en el disfrute de sus bondades, que me hace volver a la realidad y a la reflexión mesurada.
Un necesario distanciamiento en términos urbanísticos es la mejor plataforma para hablar de los dos Bayamo, que me permita entender los procesos naturales y los propios de la acción del hombre que determinaron en su conformación.
Su río, que la atraviesa de sur a norte, y la dotó de fértiles tierras fue elemento decisivo en su localización actual. Su título de ciudad de 1837 le dio una nueva jerarquía. Desastres naturales y la guerra necesaria de la segunda mitad del siglo XIX la ubicaron en el pináculo de la historia patria.
La acción heroica de sus pobladores al darle fuego a la ciudad se inscribe en una de las acciones más patriótica de su pueblo, también hubo que pagar un costo por ello, llevando a la ruina gran parte de su patrimonio arquitectónico y la vida productiva de la misma. Tan es así que algunas fuentes señalan solo la existencia de 4 000 bayameses al finalizar la guerra a inicio del siglo XX. En 1959, sólo había alcanzado una cifra cercana a los 29 000 habitantes.
En un tiempo relativamente breve la ciudad Monumento elevó su población en más de cinco veces acercándose a los 160 000 habitantes lo cual ha tenido, y tiene, un impacto en todo el entramado espacial de la ciudad y la vida de sus ciudadanos.
La construcción del ferrocarril en 1910 y la Carretera Central, en los años 30 del siglo pasado, marcaron pauta en la ciudad y de cierta manera representaron umbrales físicos que determinaron su conformación en esos años.
La idea de atenuar las desproporciones territoriales que permitió fortalecer el sistema de asentamientos humanos a contrapelo de una gran metrópoli en Ciudad de La Habana, generó el milagro de una capital que apenas ha crecido si la comparamos con otras capitales latinoamericanas.
La nueva División Político Administrativa de 1976, que dio origen a la provincia de Granma y designó a Bayamo como su cabecera provincial, fortaleció toda la estructura productiva y de servicio de la ciudad y se convirtió en un atractivo para una inmigración no planificada que empezó a ocupar los espacios libres existentes hasta ese momento al norte del ferrocarril.
Actualmente el 59 % de los habitantes de la ciudad viven en ese entorno, que arribaron, en muchos casos, de forma espontánea creando el caldo de cultivo para las ilegalidades, a falta de una planificación oportuna y un adecuado control del espacio físico, con déficit de servicio e infraestructura técnica, espacios públicos y áreas verdes en un escenario comprometido por la ocupación anárquica del suelo.
El crecimiento desbordó la capacidad de respuesta inmediata de sus autoridades y en honor a la verdad complicó el desarrollo orgánico que ocurre en el completamiento de las urbanizaciones en cualquier lugar del mundo.
Si somos justo y damos una mirada al archivo fotográfico de la urbe nos podemos percatar que pasado cuatro centurias, en la primera mitad del siglo pasado, en su sitio fundacional, aun quedan muchas acciones de urbanización por ejecutar, no sólo por el bajo desarrollo de las fuerzas productivas, sino también, porque suelen ser procesos onerosos desde el punto de vista financiero y material.
Sé que la finitud de la vida de las personas, y su derecho a vivir en desarrollo, no puede servir de consuelo la comprensión de las razones históricas – urbanísticas, y demanda con impaciencia, de cambio más acelerado, en el espacio en que desarrolla sus actividades básicas.
Aspiraciones que es una dura meta a lograr en las condiciones económicas y financieras que debe enfrentar el desarrollo de nuestro país, pero sería completamente injusto, no reconocer los cambios positivos acontecidos en este espacio, aunque sabemos que aún no son suficientes.
En mi intento por entender procesos prefiero usar la lógica de sus pobladores, le pregunté a un colega de labor, que vive en esta zona, cuál es sus principales demandas a su delegado, y me dice, ¨el problema del agua, las vías asfaltadas, alcantarillado, la telefonía fija, para luego rectificar, bueno en mi calle esos problemas se resolvieron no hace tanto, ahora nos queda por mejorar la calidad de los servicios sociales, el transporte y la imagen del lugar, aunque quedan muchas barrios en que el desarrollo es muy desigual¨.
Sin duda hay conciencia del problema, y los planes de desarrollo enfatizan las acciones en esa área importante de la ciudad, ahora que se ha logrado favorecer el Centro y los Subcentros de Servicios de Bayamo, para el disfrute de todos sus habitantes, con obras de infraestructura vial y peatonal, de servicio gastronómico, cultural, habitacional y del mobiliario urbano.
La ciudad cumple 505 años, fechas de celebración por todos, los afortunados que viven en su sitio fundacional, los que surgieron hace cerca de 70 años en el emblemático Nuevo Bayamo, los barrios fundados hace 40-60 años , muchos de ellos favorecidos con estudios técnicos de planeamiento y que hoy integran el consejo popular de Jesús Menéndez y otros, resultado del desarrollo espontáneo en el espacio al norte del ferrocarril o más recientemente, con menos de 20 años, que forman parte de las nuevas zonas de desarrollo de viviendas al este de la ciudad.
Me permito una opinión, tal vez polémica, pero justa, la ciudad de Bayamo vive un nuevo cambio renovador, con etapas identificables que las marcan desde su fundación, su reconocimiento como ciudad, la gloriosa etapa de lucha libertaria, su declaración de Monumento Nacional, las acciones de la década del 2 000 en que se empezó a transformar el espacio construido y la mentalidad del bayamés, hasta llegar al momento actual de permanentes cambios y mejoras en la vida de todos, aunque quedan muchos sueños por materializar.
¡Honremos a Bayamo, con sus luces y sombra, en un Aniversario más de su Fundación!

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