Tocar el cielo, aquí en la Tierra.

Decididamente, ¡me gusta esta foto!, tal vez, no gane ningún concurso con ella o mis amigos no la aprecien igual, pero es una foto hermosa, y no me refiero sólo a la belleza estética de la imagen, que se puede lograr de muchas maneras, con conocimiento de este arte-utilitario, que no es el caso, con las bondades de una buena cámara, que no es tan así, o con el simple uso del celular, eso sí, en el momento adecuado.
Recuerdo que empecé esta experiencia comunicativa en el Blog, Espacio Natural y Construido, hablando sobre temas urbano-ambientales y de la cotidianidad, visto a través de la visión de un planificador físico, para pronto descubrir que la fotografía tiene vida propia, más allá del texto, por eso emprendo ahora un proceso inverso, en la plataforma digital, Espacio Físico en Imágenes, donde el paisaje natural, el espacio construido y su gente, asumen, por derecho propio, el protagonismo.
Sí, me gusta esta foto, que habla más que cualquier argumento, por ser portadora de un mensaje, tal vez, como expresara una buena amiga, en cierta ocasión, refiriéndose a mis textos de cabecera que ella lo percibe como redactado en forma de mensajes subliminales; en este caso es la imagen por sí sola la que trasmite su información, por debajo de los límites normales de percepción, para golpearnos de pronto con su incontestable verdad, al revelarse, toda, en nuestra soñolienta conciencia.
Es cierto que ustedes no lo saben, o al menos buena parte de ustedes no lo conocen, pero esas muchachas y muchachos que se gradúan como técnico medio en una relativamente nueva especialidad, Planificación Física, viven en su mayoría en los municipios del país, muchos en zonas rurales, y la posibilidad de estudiar es una gran oportunidad de superación y de continuación de estudios universitarios, con trabajo garantizado para todos, algo difícil de lograr en estos tiempos que corren.
Mi compañera, profesora de muchos años, me expresa su inquietud que su entidad rectora haya perdido su protagonismo habitual, y es un buen argumento para debatir, y yo entiendo sus razones, pero ahora caigo que hay otra manera, o el mismo modo, pero más fundado, de capacitar fuerza técnica con mayor racionalidad, con mejores condiciones en la disponibilidad de medios de enseñanzas y apoyo a la logística de esta actividad. Parece una lógica muy sencilla, que creo escuchar, ustedes, instituciones, necesitan fuerza calificada, ¿cuánta fuerza necesitan y por cuánto tiempo precisan formarla?, pues capacítenla, con sus mejores especialistas, nosotros brindamos el soporte educacional, en las asignaturas básicas, y el apoyo metodológico en la preparación de las asignaturas.
La verdad es que no hay contradicción y lo lógico es que no deberían de existir profesores y especialistas, en la labor de evangelizar, pensando en José de la Luz y Caballero, todos somos pedagogos. Aquí no cabe el intrusismo en la educación, los profesores, todos tienen categoría científica y docente y experiencia pedagógica en diferentes niveles de enseñanza.
Con una labor profesional de varias décadas en su especialidad y si falta algún elemento cualitativo, tal vez, sin valor científico, pero si humano, pregúntenle, a su claustro de profesores, por el estrés que causa las pruebas Estatales y las lágrimas, de las que pueden llorar, cuando llega el feliz momento de la graduación.
De vuelta a la imagen, ella nos muestra humildes estudiantes que han crecido y se gradúan al amparo de una inconfundible sombra, que parece dibujar, curiosamente, sus aspilleras en el pavimento, para permitirnos adivinar, sin mucho esfuerzo, que se corresponde con un antiguo cuartel, hoy museo ¨Ñico López¨ de Bayamo, que irradia su mensaje, cargado de simbolismo, como principal ¨culpable¨ de permitirles, a estos jóvenes, alcanzar los sueños de su felicidad, y de paso tocar el cielo, aquí en la tierra.

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