¡Hasta que la muerte nos separe!

Los jubilados forman parte de la memoria institucional; así como aquellos que ya rondan la edad de retiro, y sentimos que a veces falta el acto público, el reconocimiento oportuno, donde se exprese cuanto significan para sus compañeros. Lo importante es comenzar ya, la forma de la deferencia con los suyos está en sus manos.
Mientras busco la manera de agradecer a mis colegas, que entregaron o entregan sus vidas a la labor diaria, impregnado en  la lógica de partida de un refrán chino: un camino de mil pasos comienza en un solo paso.
Es obvio que los retos que impone la vida, muchas veces, dificultan hacer un alto para pensar en este asunto, lo cual no nos exime de culpa; sólo queda la reflexión mesurada y las acciones reparadoras con nuestros compañeros que están próximo a la edad de jubilación o ya disfrutan de este merecido descanso laboral.
Así que yo  empiezo hoy con esta humana tarea honrando a mi compañera de labor para ser consecuente con lo que pregono.
La arquitecta Ondina Patria Rivero Pino está ya en edad de jubilación, a los que la conocen los invitó a unirse al jolgorio de la mejor manera que ustedes encuentren, sólo háganlo.
Conozco a Ondina, desde hace muchos años, madre de dos hijos, Ivianne y Cesar, y sus nietos, Alian y José.
Dice ella que es la persona que más me conoce, y si es por el tiempo, tiene razón, 43 años es bastante en la vida de dos personas. Estudiamos juntos, durante seis años, en la antigua universidad de Oriente, en la Faculta de Construcciones. El grupo tenía más de 80 estudiantes y ella destacaba por su belleza.Al graduarnos trabajamos unidos en el mismo centro laboral desde hace más de tres décadas. Fui su jefe, es mi jefa. Tiene la mejor memoria que recuerdo, puedes preguntarles de cualquier acontecimiento pasado y presente, sabe de nombre, dirección, estudios técnicos realizados, estado civil y cualquier información adicional que usted precise para una tarea terrenal o divina.
Debo confesar que mis vastos conocimientos, modestia aparte, sobre las consultas médicas y enfermedades, la importancia de una buena alimentación, el uso de las vitaminas, los colores y las texturas, de las gracias de los bebes, claro, lo aprendí con ella, y también con la ya jubilada, Marta del Arco, ambas embarazadas y luego madres, al comienzo de mi vida laboral, en el grupo de sistema de Asentamientos de la Dirección Provincial de Planificación Física de Granma, que radicaba en una pequeña oficina donde era imposible no escuchar los temas cotidianos y vitales que hacen grandes a todas las madres.
Me acompañó durante cuatro años de trabajo técnico en el exterior. Sentía su apoyo en muchas actividades de la vida diaria. Los que cumplen misiones en el extranjero saben lo complejo que resulta dominar sentimientos cuando la nostalgia nos invade y los problemas sencillos adquieren proporciones gigantesca.
Era nuestra cocinera estrella en las numerosas actividades sociales y recreativas que realizamos por una buena razón, o sin ella, como sucedáneo ante la nostalgia por la patria y los seres queridos.
En Namibia se hizo experta en las redes sociales, en especial por sus cotidianos Twiter y los temas de interés en Facebook sobre los más variados tópicos. A parte de las labores técnicas como planificadores físicos, impartimos docencia a estudiantes de la enseñanza técnica-profesional, la más dura, y hermosa tarea, que hemos realizados, tratando de llevar instrucción y cultura a estudiantes adolecentes. Por favor, créanme, cuiden y atienda a nuestros maestros y profesores, esa no es una tarea de personas normales, sino de titanes.
Para corroborar nuestra condición de siameses, que parece acompañarnos a lo largo de la vida, vivimos en una vivienda biplanta, ella abajo, yo arriba. Nos vemos en el mercado, en la sala de mi hogar, o en el suyo, dice que debíamos estar casados, tiene lógica, y expresa que es mi hermana del alma, por cierto Ondina tiene mucho hermanos del alma, pero no, es sólo una buena y joven amiga, la verdad es que aparece en mi vida de forma omnipresente.
Por ahora me conformo de seguir su accionar, quién sabe si en el día X, se presente un video especial para ella, en compañía de su colectivo laboral, sólo espero, en reciprocidad, una comida, como sólo ella sabe hacer: congrí, pollo asado o cerdo asado, ensalada, plátano chatino…bueno vamos a dejar de soñar que ya sabemos que cuando se termine la actividad, ojala no, debemos almorzar en el modesto, pero digno, comedor obrero.
Este final, mi final, debía ser solo el comienzo de un reconocimiento público, por mi parte, hoy escribo sin formalismo, saludo a Ondina. La despedida, es solo un hasta luego, para sus colegas de labor, y una pausa para mí, donde la reencontraré nuevamente, de vuelta al hogar, para seguir esa extraña yunta, donde la casualidad y la causalidad se han puesto de acuerdo para superar, por esta vez, esa paradoja filosófica que solo puede terminar con el inevitable epitafio, ¨hasta que la muerte nos separe¨.

Share

1 comentario

    • Rodolfo de Artemisa en 18 enero, 2019 a las 8:06 pm
    • Responder

    Felicidades a Ondina en su nueva condición de jubilada y que sea extensivo a Martica del Arco, compañera de maestría, excelente persona también. Muchos éxitos a ambas.

Deja una respuesta

Tu email nunca se publicará.