Monumento a la mujer cubana: Yordi

Cualquiera de las millones de mujeres cubanas son acreedoras al reconocimiento, como son tantas, selecciono sólo tres, Yordi, Annia y Beby, por ninguna razón en particular, tal vez, por aquello que sugería un famoso novelista, de escribir, fundamentalmente, sobre aquello que conocemos.
Quiero brindarle algunas de las razones de esta proposición de hacer un monumento a la mujer cubana, que no cabe duda, todos coincidirán, por ésta, u otras causas.

Son historias que nos sonarán a todos, fundamentalmente a los demás edad, extrañamente familiar.

Yordi:

Yordi, le decimos, su nombre es Yordanka. Nació en la ciudad de Palma Soriano, tuvo una infancia feliz y un sueño por conquistar, hacerse ingeniera Civil. Un día saltó de alegría cuando supo que iría a la Facultad de Construcciones, perteneciente al Instituto Superior Politécnico Julio Antonio Mella (ISPJAM).
Corría el año 1989, y el regocijo por lo nuevo, la conquistó: sus desconocidos, e interesantes, compañeros de aula, los prestigiosos profesores, muchos lugares de recreación por visitar, en la hermosa ciudad de Santiago de Cuba.
El pequeño estipendio de la universidad y el aporte de sus sacrificados padres, parecía más que suficiente para una estancia placentera, enfocada al logro de una meta, terminar sus estudios.
Qué lejos estaba de pensar que en sólo unos meses todo estaba por cambiar. Cuatro años de su carrera fueron en pleno ¨Periodo Especial¨, que más que un nombre, tenía rostro, el semblante de las limitaciones materiales en todas las actividades docentes y de la vida urbana.
La comida de beca, todo un poema, como diría, el joven que fui. Los estudiantes universitarios son por naturaleza optimistas y siempre había un motivo para divertirse a costa de la exigua y repetitiva comida, aunque sus estómagos, muy pocos amigos de las bromas, exigían su cuota suplementaria del vital alimento.
Cuando eso pasaba siempre existía un establecimiento gastronómico, dispuesto a apaciguar la rebelión estomacal. El más popular de ellos, tiene un nombre feo, que, por supuesto, no es el oficial, y dudo que generaciones de profesionales sean capaz de recordar su verdadera identidad, pero todos sabrán del lugar si escribimos, sobre ” El Palacio de las Moscas¨, parece una verdad de Perogrullo, la razón del nombre, tal vez, mi generación, mucho anterior a la de Yordi, tuvo el honor de bautizarla para siempre.
En esa época vendían un yogur natural en unas preciosas botillas de cristal que recordaban una criollita, pasada de peso, y la afición por consumirla en grandes cantidades, diría yo con desespero, provocaba pequeños derrames en las mesas, que las camareras demoraban en limpiarlo con la prontitud requerida, para deleite de los golosos insectos, que desconozco, sí cursaban alguna especialidad, dado su habitual acompañamiento, y persistente presencia.
Los fines de semana era paso obligado viajar a casa. Por suerte para Yordi, Palma Soriano esta a sólo a 45 Kilómetros de Santiago, aunque en la práctica se sentía mucho más lejos, dado la diversidad de medios de transportes que era necesario ¨asaltar¨, en su sentido más literal.
Viajar al terruño era marchar al corazón de sus seres queridos, y de paso, a la despensa del hogar, que, a pesar de la difícil situación, siempre había un bocadillo especial, deferencia de sus progenitores.
Se forjó el carácter, en el bregar diario contra las dificultades, es imposible enumerarlas, podría ser, desde las horas insólitas escogidas para estudiar, dado los habituales apagones eléctricos, una computadora en disputa, con una larga fila de pretendientes, recursos gastables, que se hacían eternos, por su inexisten consumo, y muchos más problemas por mencionar.
Fue premiado su esfuerzo, con el título de ingeniera Civil, un breve servicio social por otra entidad y su incorporación a la Dirección Provincial de Planificación Física de Granma. Podríamos hablar de su extensa trayectoria laboral, pero creo que no hay lectores consumidores de tan denso, y exitoso currículo.
Sin embargo, intentemos tratar de identificar los puntos claves de su personalidad.
Un tanto a su favor es haber pasado por prácticamente todas las llamadas áreas técnicas, como trabajadora o decisora: provincial, municipal, inversiones, información y catastro, desarrollo, con a veces subvalorada, comunicación institucional, en un mundo en que lo que no se divulga sencillamente no se conoce.
Le permitió tener una visión Integral de los procesos vinculado a su perfil laboral. Algo tan importante cuando un territorio, que es indivisible por naturaleza, administrativamente se separa por actividades, con departamentos que atienden temáticas del planeamiento, la gestión, o se hacen talleres provinciales o nacionales por actividades: urbano, territorial, inversiones, trámites… contribuyendo a favorecer esa visión sesgada de la realidad, que tanto daño hace al Sistema. Es cierto que hay razones de logísticas, organizativas, y otras, que obligan, pero un Vicedirector Técnico inteligente puede mitigar este inconveniente, y ella lo sabe hacer muy bien.
Creo que hay una razón más importante, su consagración al trabajo, que recuerda ese tipo de mujer de la vieja escuela, enérgica, luchadora, esa que asume en sus hombros las tareas y lo resuelve, en el trabajo o en la casa, pero lo soluciona.
Cuando pienso en ella, evoco a Chabela, Ramona, Emigdia…esas mujeres que a veces creemos que ya están en extinción, pero, que de vez en vez aparecen, en una vuelta a la semilla.
Destaca su consagración personal por su superación, con su título de master, su condición de profesora en las aulas, los trabajos de fórum, con especial destaca en su esfuerzo particular por entender, no sola las cifras del proceso inversionista, sino sus significados y cómo actuar para ser más eficiente.
Como cualquier mujer asume las tareas del hogar y la atención a sus dos hijos, su orgullo, y que, en una fecha no tan lejana, serán buenos profesionales.
El trabajo de Vicedirector es una plaza muy exigente, pero que da un bagaje cultural y técnico notable, con una forma integradora de visualizar el territorio, y como plus, proporciona criterios de los más variados problemas de la vida cotidiana.
Exige un esfuerzo personal notable. Lo sé muy bien porque tuve muchos años en el cargo, hasta pasar a desempeñarme como Coordinador en una misión técnica en Namibia, al regreso decidí volver a mis orígenes, tranquilo porque había una continuidad segura. La vida es un juego de roles, desde que nacemos, hasta el fin de la vida, y sólo se precisa ser consciente del papel que nos toca desempeñar en cada momento, y hacerlo, lo mejor posible.
Recuerdo uno de esos días infernales, cargado de compromisos, que me encontraba absorto en mi mundo de problemas por solucionar, caminado rumbo al trabajo, y mis brazos, como extensión de mis pensamientos, trasmitían ideas en el aire, cosa que fue vista por Yordi y otros amigos que disfrutaron de lo lindo del hombre y sus tribulaciones.
Años después, ya ella en el cargo de Vicedirectora, la vi con el rostro enjuto, en plena mímica personal, caminado en medio del pasillo del centro, y al percatarse de mi cara sonriente, no nos quedó más remedio que echarnos a reír de buena gana, porque el trabajo domina buena parte de nuestros pensamientos, cuando se hace con amor la labor.
La ¨vox populi¨ comenta una pronta promoción, en espera de un anuncio oficial, estoy seguro que tiene todos los ingredientes necesarios para desempeñar con eficiencia su nuevo trabajo, éste, que está por venir, o en el futuro, cualquier otro, sin descartar ninguno, incluso al máximo nivel, condiciones les sobran.
El colectivo le desea éxito, seguro que ninguna dificultad, presente o futura, te robara la esperanza y el deseo de servir a tú pueblo.
¡En Hora Buena Yordanka!, valió la pena tanto esfuerzo.

 

 

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