Monumento a la mujer cubana: Annia

Cualquiera de las millones de mujeres cubanas son acreedoras al reconocimiento, como son tantas, selecciono sólo tres, Yordi, Annia y Beby, por ninguna razón en particular, tal vez, por aquello que sugería un famoso novelista, de escribir, fundamentalmente, sobre aquello que conocemos.
Quiero brindarle algunas de las razones de esta proposición de hacer un monumento a la mujer cubana, que no cabe duda, todos coincidirán, por ésta, u otras causas.
Son historias que nos sonarán a todos, fundamentalmente a los demás edad, extrañamente familiar.

Annia

Mujer abnegada, madre de dos hijos,divorciada, de carácter afable, callada, solidaria. La recuerdo de forma particular durante el llamado ¨Periodo Especial¨, donde la institución se semiparalizó por falta de insumos y hubo que tomar la decisión de trabajar a tiempo parcial en una finca para producir alimento para el colectivo.
Evoco su frágil imagen, trabajando en la dura faena agrícola y al terminar la jornada, verla buscar alternativas al insuficiente combustible que demandaba la cocción de los alimentos de su hogar.
No podía dejar de pensar en ella, su menuda figura, visiblemente agotada, se internaba en el campo con su jaba y un saco donde recogía restos de trozos de leña hasta llenar un fardo blanco y su cesta, encorvada por el peso, auxiliada, o no, por sus compañeros, debía desandar varios kilómetros para retomar a su hogar. No había lamento, ni llanto, no había tiempo para eso, tenía bocas que atender y alimentar.
Enfrentando con valor los avatares de la crítica situación del país, en una prueba de supervivencia que le tocó vivir, de diversas maneras, a una buena parte de la población cubana.
Su imagen, para mí, vaya usted a saber por qué, se convirtió en un icono que quedó grabado en la memoria, como estampa de esos años difíciles. Hace unos días conversé con ella y le recordé las escenas vividas, sonrío, y me dijo con sano orgullo, ¨ Zayas, valió la pena luchar, salimos adelante, hoy mi hijo es médico y mi hija es Licenciada.
Tienes razón Annia, aunque quieran, no nos pueden quitar la esperanza, ni el enorme deseo de vivir de los cubanos.

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