Primeros años. Sin espacio para el olvido.

Todo estaba por hacer en el Planeamiento, la Información, el Catastro…faltaba cosas materiales y escaseaba la fuerza técnica, muchos técnicos empíricos, pocos profesionales y una obra inmensa por materializar tenían los primeros planificadores físico del país, pero los proyectos, que son asumido con naturalidad actualmente, requirieron ingentes esfuerzos para poderlo concretar.

Lo jefes y los técnicos debían aceptar los retos, el trabajo en los municipios por semanas fuera del hogar, los más variados medios de transportes para hacer el trabajo, se usaban las pocas metodologías que existían y en su ausencia se hacían las que faltan sobre la marcha, las madrugadas como fiel compañera, siempre había algo que presentar con urgencia y no solo en nuestra actividad, sino en cientos de esfera del país: se planificaban y ejecutaban granjas del pueblo, se entregaban tierras, se construían escuela en tiempo record, se organizaba la nueva división política del país, dando lugar al surgimiento de nuevos municipios y provincias, se realizaba toda la base necesaria para implementar el Censo de Población y Vivienda, se organizaban las montañas, como el naciente Plan Turquino…

Tal vez algunos hayan olvidados a sus protagonistas, pero estén donde estén, ellos estarán en la memoria de los actuales herederos de la planificación física, y de vuelta a la semilla, debía ser, no sólo un homenaje, sino encontrar los porqués de sus obras; métodos y formas de trabajo siguen siendo válidos, ahora más que nunca, que se nos obliga a reinventar nuestro país, una vez más.

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