El Retorno de Frank

Se hizo la Luz. El talentoso investigador,  jubilado actualmente, volvió a su centro de trabajo a saludar a sus compañeros de labor, su abrazo fuerte y emotivo nos emocionó a todos, había agradecimiento, sus ojos que tenían un inusual brillo, que es todo lo que se me permite decir. No había palabras para agradecer unas líneas publicadas en las redes y en el Blog, Espacio Natural y Construido, con su avalancha de comentarios de admiración por parte de sus colegas de labor, ante tan extraordinaria faena del gran hombre e investigador que es.

Los jubilados forman parte de la memoria institucional  y la pregunta es por qué muchos de ellos están penosamente olvidado por su antiguo colectivo laboral. Lamentablemente todos sabemos la respuesta. Se nos olvidó hacer la necesaria pausa en las tareas diarias para recordar a los que tanto hicieron por nosotros. 

Debo confesar que nunca ante sentí tantos agradecimientos por esta quijotesca idea de reconocer los trabajos de muchos. La alegría del colectivo me anima a seguir, me recuerdan personas que faltan y exigen su espacio. Otros amigos se lamentan, ¨Ay, si en mi trabajo hicieran lo mismo¨

Nada dije, pero pienso que hay más de medio millón de cuentas estatales, sin contar las particulares, donde se puede empezar ya, sin esperar orientación de ninguna instancia, no es un proceso de trabajo a cumplir, aquí no se busca lograr un ¨Cumplidor¨ o un ¨Destacado¨ por tal actividad, son sentimientos sinceros que deben ser expresado al colega de labor, cuando todavía hay tiempo, para reconocer y motivarlo a seguir con su fructífera labor o por las nuevas metas por venir.

Sinceramente estoy asombrado del ansia de reconocimiento social que precisa la gente, y curiosamente, cuesta tan poco materialmente, que sabía la frase bíblica, ¨ no solo del pan vive el hombre…¨ (Pasaje del Evangelio, Mateo 4 y Lucas 4).

La idea del reconocimiento público no es nueva, les preocupan a muchas personas y les ocupa a muy pocas.

Algunas buscan mis motivaciones, yo sólo le recuerdo un artículo publicado en el periódico ¨La Demajagua¨, el 27 de mayo 2017. ¨Sin Fecha en el Calendario¨, donde solo procede ser consecuente con lo que expresé: ¨Pasado el momento de la jubilación, se desvanecen, poco a poco, los vínculos con el centro laboral, y se relega al jubilado por los principales actores donde ejerció (por suerte, existen honrosas excepciones).

Quizás, si el arrepentimiento por tanto esfuerzo tocara a la puerta del retirado, no sería por su noble labor de muchos años, por lo aportado, sino, debido al costoso error humano, a la responsabilidad del que olvidó atenderlo, ahora, en la blandura de su vejez. Es obvio que los retos que impone la vida, muchas veces, dificultan hacer un alto para pensar en este asunto, lo cual no exime de culpa; solo queda la reflexión mesurada y las acciones reparadoras a analizar en los consejos de dirección, las secciones sindicales o los colectivos de trabajadores, a fin de subsanar tales penosos deslices.

Los jubilados forman parte de la memoria institucional, como lo son todos, en especial aquellos que ya rondan la edad de retiro, y sentimos que falta el acto público, el reconocimiento oportuno, expresarles cuánto significan para sus compañeros. Aunque pensemos que queda mucho tiempo, esa puede ser nuestra propia realidad. Lo importante es comenzar ya, la forma de la deferencia con los suyos está en sus manos, por mi parte, escribo sin formalismo, no importa que no haya fecha importante por celebrar en el calendario. 

Mientras, busco la forma de agradecer a mis colegas, en el micro mundo de mi espacio laboral, de reconocer a quienes entregaron o entregan sus vidas a la labor diaria, impregnado de la lógica de un refrán chino: un camino de mil pasos comienza en un solo paso…¨

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