Bodas de Rubí.

A propósito del próximo 61 Aniversario del IPF, actual Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo.

Juan se sentía intrigado. Había notado el acercamiento entre María y Joaquín, ella oficinista y él, investigador de campo, ambos con muchos años de labor en la actividad de planificación física en la ciudad de Bayamo.

Joaquín cada día rondaba la oficina de la mujer. A veces le tomaba discretamente de la mano. Ya había percibido lo fácil que usaba el carro de la institución, donde ambos desaparecían, misteriosamente, con rumbo desconocido.

– Si lo hiciera yo, me hubieran amonestado, pero es amigo del director, y ya se sabe- pensó para sí.

– Qué dirá ahora Gabriel con su insoportable choteo permanente, ¨que si he comido mucha lechuga y por eso él me ve pestañando lento…¨,  y la verdad soy yo, ¡yo!, el único que se ha dado cuenta de esa risible relación- meditó.

– Pensándolo bien, a mí qué me importa, tal vez, se merezcan esta tardía oportunidad- reflexionó el técnico.

Aprovechó una reunión del Departamento, para decir, su hoy célebre revelación, que lo inmortalizó para siempre, en el recuerdo de sus compañeros.

– Atiendan todos – dijo, en un susurro – yo creo que María y Joaquín ¨tienen algo¨- expresó, enfatizando cada palabra.

Él sintió el placer de ver el asombro de sus colegas sin saber que decir con la noticia, estaban literalmente paralizados, pasaron unos segundos antes que pudieran reaccionar, y al salir del trance, llegó la risa, y con ella, la estruendosa e incontenible carcajada de todo el colectivo.

Muchas décadas de miopía social le impidió, a Juan, enterarse de las ” bodas de Rubí¨ que celebraban, ese año, la feliz pareja.

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