Tiempo de Sueños e Ilusiones

Hoy al entrar a la institución donde laboro hace más de 38 años, me di cuenta que había pasado el tiempo, casi 11 000 días laborales, más de 40 000 km de mi casa al trabajo y viceversa, más de 2 millones de escalones, subiendo y bajando, equivalente a cerca de 255 km; así que fue inevitable que al entrar al departamento de Ordenamiento Territorial de la Dirección Provincial de Planificación Física (DPPF) de Granma  ubicada en la ciudad de Bayamo, viera con otra visión a sus integrantes, en especial, a los más jóvenes, tal vez me veía a mismo, en otros tiempos.

Carlos lleva unos pocos años ya laborando, es ingeniero Hidráulico, y Gabriel, el geógrafo de la Cañada del Aguacate, con su alma de niño, lo apodó ¨diente de leche¨, tal vez por su supuesta inmadurez, que él acepta, como todos, con resignación, antes las inevitables ocurrencia de ese hombre llano y de noble de corazón.

Lo he visto crecer, de la aparente superficialidad, con la que evaluamos las personas de mi generación a los jóvenes, al ingeniero responsable que hoy asume muchas tareas y ahora desarrolla la temática de la Infraestructura Técnica, en el Esquema Provincial de Granma, está ansioso ante el reto, conozco esa ansiedad, ante lo desconocido, donde tratamos de adivinar el final del estudio.

Glendis, una joven brillante como estudiante de la especialidad de Planificaciones Física, por eso al graduarse nos acompaña en la DPPF. Como buen joven anda con sus audífonos para oír la música de su preferencia, lo que obliga a todos, y a ella misma, a aumentar los decibeles necesarios para la comunicación, pero qué hacer, se es joven sólo una vez. Después de realizar tareas más operativas ahora tiene una alta responsabilidad, con otros colegas de más experiencias, desarrolla el subsistema económico-productivo y no entiende muchas cosas, yo me rio por dentro, no dejo de evocar mis interrogantes de antaño, por supuesto ya tendrá tiempo de adquirir el conocimiento necesario.

El último benjamín de solo algunas semanas de incorporado es Alejandro, muchos fuimos sus profesores, se siente a mi derecha, en el mismo puesto de trabajo que su padre, un ingeniero Civil que dejó una grato recuerdo en su colectivo por su disposición al trabajo y como solía decir Omani, a modo de chanza, ante las numerosas tareas que asumía, ¨y todo con el mismo salario¨.

Observo Alejando ambientándose, mirar con curiosidad, a sus viejos colegas de labor, me refiero a los hombres, claro, tal vez, pensando qué hace aquí y preguntándose cuándo suena ¨el timbre¨ de salida. Un largo camino de formación laboral lo espera y hay confianza en él.

Así que esa ansiedad de Carlos, las interrogantes de Glendis y el posible cuestionamiento de Alejando podría armarse el Frankenstein del joven que fui.

Recuerdo que recién graduado de Arquitecto, en la universidad de Oriente, nos enviaron a la ciudad de Cienfuegos a realizar el servicio social en la DPPF de esa provincia. Las arquitectas Odalys, guantanamera y Juanita, la santiaguera, me acompañaban.

Era la época de la construcción de la Central Nuclear en la ciudad. Recuerdo que, como buen provinciano, el primer día de mi llegada busque el parque principal, para mi desilusión yo era el único joven que estaba, luego descubrir que la zona de animación se ubicaba en el extenso paseo de Prado.

En la DPPF me ubicaron el departamento de Ordenamiento Territorial, tenía un buen equipo de trabajo, recuerdo nombres, como el geógrafo, Quintero, la arquitecta Ada Guzón, el técnico, Santiago, la dibujante Silvia y muchos más. Con su jefa al frente Petra, una profesional que impresionaba por su rectitud y capacidad de dirección técnica.

Un día me llamó y me dijo, Zayas a partir de ahora tú eres el proyectista principal de la Estrategia al año 2 000 en el Pronóstico en Rama Productiva de la Ganadería.

Yo no salía de mi asombro que tenía que ver un arquitecto, con añojos, toretes, vaquerías, litros/por vaca…Y mi asistencia casi diaria al Ministerio de la Agricultura, donde curtidos especialistas debatían sobre indicadores técnicos, que yo no conocía y la ansiedad de Carlos, las dudas de Glendi y los imaginables cuestionamientos Alejandro, eran mi pan diario.

Un día comprendí que si alguien quiere organizar un territorio, una ciudad o un barrio, tiene que conocer cada una de las partes que los componen y los requerimientos que exigen cada uno de ellos para poder ordenar el todo.

Ahora veo con orgullo mi papel de planificador físico, es una profesión noble que te da visión de conjunto y te dota de una cultura general para poder hacer tu trabajo.

A Petra, nunca se lo dije, Gracias.

A la Planificación Física. Muchas Gracias por permitir ser parte de una historia común vinculada a nuestra Patria.

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