Cuando los problemas se hacen invisibles a los ojos.

Soy urbanista o planificador físico, como se suele decir, desde hace muchos años, es una profesión interesante, permite organizar el espacio natural o construido de un territorio o su espacio urbano.

Para hacer nuestro trabajo es necesario conocer todas las actividades o actores que actúan sobre un espacio, por demás finito, que es motivo de conflicto, para buscar las mejores soluciones y lograr la armonía de todas las partes de acuerdo a requerimientos técnicos y sociales.

Lamentablemente, tal como lo conocemos actualmente, ya no se estudia en la universidad esa especialización, pero tengo la esperanza que esa omisión sea rectificada por el bien del espacio físico.

Muchos actores actúan sobre el espacio citadino, y no es censurable, porque todos somos usuarios de la ciudad, aunque el necesario acompañamiento técnico es una necesidad para reducir el margen de errores en proyectos urbanos y arquitectónicos cuando se realizan sin un conocimiento especializado.

En ramas, como la cultura, se condena enfáticamente el intrusismo profesional. Se defiende un arte hecho por profesionales ante la vulgaridad de un producto artístico elaborado por neófito, como una industria que solo persiguen el interés comercial alejado de sus verdaderos valores.

Curiosamente los profesionales del diseño, el planeamiento físico, la construcción y muchas profesiones afines, no se han pronunciado de forma enfática, que yo conozca, a estas malas prácticas de intrusismo profesional en las ciudades, que puede empobrecer nuestro espacio visual.

Cierto, en otro contexto, una persona icónica del planeamiento físico como Carlos García Pleyán, sociólogo y Doctor en Ciencias Técnicas, ha defendido una actuación más abierta de los profesionales en los proyectos arquitectónicos y urbanísticos, para poder asumir los retos de la ciudad en la inserción de obras en el tejido urbano, como complemento, de las instituciones estatales existente, teniendo en cuenta las limitaciones e incoherencias que se suscitan en su implementación. Con lo cual coincido, aunque comprendo que son decisiones que requieren enfoques integrales, más allá de las profesiones propias de nuestro perfil profesional.

En la ciudad donde vivo veo con satisfacción que a pesar de las limitaciones materiales y financiera por todos conocidas, hay un importante cambio renovador con acciones de infraestructura, espacios públicos y sobre instalaciones de servicios, con la excepción del temas de las áreas verdes, un tópico que amerita el debate y la toma de decisiones oportunas.

Como arquitecto advierto diseño o propuesta que podrían ser mejores, me doy cuenta que faltó el necesario debate técnico, más allá de los mecanismos existentes, no solo estoy pensando en la belleza estética, sino además en la racionalidad económica de una obra.

A diferencia de muchos, no comparto la práctica de imputar la culpa de los deslices sólo en la toma de decisiones y comparto nuestra cuota de responsabilidad con la propia incapacidad de lograr que organizaciones como la Unión Nacional de Arquitecto de la Construcción de Cuba jueguen su papel o que instituciones que tienen un encargo estatal definido no hayan podido imponer su visión técnica, que solo puede lograrse con sólidos argumentos y apoyándose en los propios mecanismos existente que contribuya a minimizar los comprensibles, e inevitables, errores humanos.

No es un fenómeno local, son retos a vencer en cualquier ciudad cubana, e incluso más allá de nuestra frontera.

Es crear conciencia sobre un problema que puede ser invisible a los ojos de muchos, en ese sentido la divulgación ayuda a traer sobre el tapete un tema, de los muchos abordar, en que es necesario lograr el consenso, con el concurso de los principales actores del espacio citadino.

Texto e imagen gráfica del autor.

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2 comentarios

    • Pleyan el 9 julio, 2021 a las 12:55 pm
    • Responder

    Zayas, gracias por tu aporte en la defensa de nuestras ciudades. Buen artículo! Un abrazo.

    1. Gracias a ti, que has dedicado tu vida, con maestría, a abordar los problemas urbanos y de los territorios, y has contribuido en la formación de cientos de planificadores físicos.

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