Mi barrio del Nuevo Bayamo



 
En realidad no vivo en este lugar, aunque todos los días lo atravieso para ir al trabajo, no es el Vedado, ni Vista Alegre, en La Habana y Santiago de Cuba respectivamente, aun así, es nuestro barrio. Con valores por el conjunto de sus edificaciones, como herencia del Movimiento Moderno.

A mí me parece un lugar insólito, con sus calles en forma de abanico, que les imprimen sensación cinética al recorrerla. A sus valores arquitectónicos se suma: los urbanísticos, ambientales, artísticos y socio culturales.

Diseñado, esa es mi hipótesis, para que sus vías vayan a morir, en línea imaginaria, al antiguo Club de la burguesía, tal vez para darle valor agregado a sus parcelas en venta, a partir de los años cincuenta del siglo pasado.

Tiene una hermosa rotonda fantasma, apenas sin tráfico vehicular, donde se yergue un José Martí, del escultor Delarra, mirando a las montañas del sur en la Sierra Maestra, recordando los versos sencillo del Maestro, ¨…el arroyo de la Sierra me complace más que el mar¨.
 
Apenas un árbol, del cuestionado Ficus, queda en el sitio, de la antigua espesa arboleda, de sus lineales parterres, acompañando a viejos hitos, en forma de pirámides trunca, con el nombre de sus calles, borradas por las huellas del tiempo, e ignorada por sus pobladores, como reminiscencia de los códigos del Vedado, tal vez, parafraseando al viejo slogan del reparto habanero, ¨ Nuevo Bayamo, el mejor lugar para vivir¨.

Con su ya fenecida parada de ómnibus, que desde hace mucho tiempo era espectro de su original función, para ser asimilado con un nuevo valor simbólico en el imaginario popular, como la valla principal de entrada al reparto. Eliminada, para ser usado su espacio en otra noble causa divulgativa, para beneplácito de los bayameses y desasosiego de los vecinos del lugar.

Siento cada día la pérdida de la valía del emplazamiento. Las razones son muchas, a veces con razón, o sin ella. Las regulaciones urbanas sobre las edificaciones y su espacio exterior edificado, se recienten de inadecuadas intervenciones. Espero que haya conciencia que es necesario cuidar el patrimonio de perniciosa modificaciones que empobrecen la calidad visual de la imagen del sitio.

El llamado es por el Nuevo Bayamo, y los barrios, que hacen pueblos y ciudades, patrimonio tangible, del acervo cultural que debe ser cuidado y preservado por todos los actores y ciudadanos.
 
 
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