Los sucesos y sus significados.

 

Hacer Planes Maestros o Planes de Ordenamiento Urbanos, como es correcto decir, requiere capacidad técnica y trabajo de equipo, por decirlo de alguna manera, es una parte muy importante, pero tal vez la ¨menos compleja¨ del esfuerzo a lograr. La gestión del planeamiento es una ¨pelea cubana contra los demonios¨ parafraseando una película cubana de hace algunas décadas.

Materializar el uso y destino del suelo diseñado para una ciudad, a través de sus regulaciones urbanas y de todo el instrumental de la gestión que permita, plasmar los planes coincididos, requiere de una especial dedicación de los especialistas, inspectores, instituciones rectoras, autoridades y su población.

Sabemos que el suelo es un recurso finito que es motivo de conflicto entre los diversos actores. Los planificadores físicos conociendo los requerimientos técnicos de las partes se afanan por buscar las mejores soluciones.

Debo confesar que no siempre lo logramos, aunque no prevalece el desaliento, existen demasiados intereses a solventar entre: el privado, las entidades, las organizaciones civiles o políticas, cada uno con buenas razones de su actuar, y lamentablemente, en no pocos casos, violando leyes y planes aprobados.

La ciudad como estructura compleja donde confluyen las actividades económicas y sociales tiene que ser apreciada en toda su riqueza perceptiva, evitar los sesgos que brindan una visión parcializada de esa realidad.

A lo dicho se suma a esa errónea política de algunos directivos de no querer ¨nadar contracorriente¨ a pesar de estar dotado de buenas razones técnicas para una adecuada asesoría a decisores, aunque no ignoro del todo, aunque no justifico, sus razones.

Con la teoría a cuesta, pero visualizándolo en casos concretos, y asumiendo la propia guerra, que son las de cientos de colegas, recordaba al Primer Ministro Manuel Marrero Cruz, hablar sobre la necesidad de que la inspección de un territorio era un trabajo de mucho, más allá del que le toca de oficio, algo que se sabe, pero pocas veces se hace.

Siempre que se habla de ilegalidades urbanas se mencionan cifras que reflejan, en la mayoría de ella, el avance logrado y no dudo de la certeza del dato aportado, pero la realidad contantemente nos sorprende y nos pone ante la alternativa de redoblar el esfuerzo. Confieso que ante una tabla de indicadores de casos resueltos prefiero ver la realidad cotidiana que a veces impacta negativamente.

Visitar los barrios resulta esperanzador por las intervenciones que están ocurriendo. Pedro Pompa es uno de ellos, donde muchas instalaciones sociales, de ocio, productiva se están ejecutando, rompiendo con el inmovilismo de las últimas décadas, que es un motivo de alegría para lograr ¨El Bayamo de Todos¨.

Dentro de las muchas satisfacciones, hay excepciones, aún no he podido entender porque la excelente cafetería ¨Canta Rana¨ puede estar brindado servicio, hace muchas semanas, sin su ¨Licencia de Utilizable¨ y peor aún, y por esa razón, sin haber cumplido todos los requisitos exigidos por la microlocalización, entre ellos el mejoramiento del entorno y la canalización de una zanja de aguas albañales. Pude ver con agrado que se ejecutaba el proyecto de alcantarillado del barrio y me preguntaba si en su trazado estaba concebido la solución de este delicado problema, de higiene de los alimentos, al tener una instalación que expende comestibles en esa inadecuada condición ambiental.

Otra visita al barrio Rosa La Bayamesa, me hizo recordar el lugar que conocí recién arribado de la ciudad de Santiago de Cuba en la década de los 80 del siglo pasado, aun naciendo como un barrio informal y el enorme esfuerzo realizado en su urbanización, independientemente de lo mucho que falta en su completamiento. Hoy trabajaban vecinos y la empresa de Acueducto en una nueva red hídrica. Quitando problemas, a los muchos acumulados.

Aunque mi destino final era visitar su Centro de Servicio, un vecino me había hablado con pesar de la existencia de una Cervecera al lado de su Parque Infantil.

Hay que reflexionar sobre la relatividad de los nombres de las cosas y su verdadero significado para los públicos.

Para los niños su parque infantil es su área de juego y diversión. La cervecera es lugar donde los adultos se divierten y cuando no funciona, es un excelente campo de pelota.

Para los clientes, la Cervecera es diversión, música, baile e intercambio social. El parque infantil es solo donde juegan los niños y cuando hay exceso de trago una alternativa posible como eventual urinario.

En realidad ambas instalaciones no son nuevas, están bastante deterioradas, por suerte, así que cuando le toque el turno de su recuperación, una de las dos debe ser reubicada. Son actividades incompatibles.

Los Planes son claros en tales determinaciones, lo que sucede es que son amplias las huellas libertinas que marcan a la mayoría de las ciudades cubanas, parece una manía de los hombres, desde la época de las cavernas, dejar su impronta como afirmación de gustos y valores, a veces con acierto y otras con no pocos yerros.

Esos son los retos de los planificadores físicos, esas funciones son parte del nuevo nombre que portamos, dirigido a lograr la armonía en el ordenamiento territorial y urbano.

Sólo hagamos nuestro trabajo, más allá de que haya, siempre, ¨… sillas que nos invitan a sentarnos¨

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