¡Al fin!

 
¡Al fin!, Escribíamos en una computadora, reflejado en una pantalla plana, del aula docente, los estudiantes y su profesor, después de un tenso, y agotador, curso escolar.
 
No puedo dejar de asociarlo con la culminación del Esquema de Ordenamiento Territorial Granma termina con una deseada frase en su caratula, ¨Documento Final¨ como expresión de una realidad y de un manifiesto deseo.
 
Es por naturaleza un trabajo colectivo, donde muchos actores del territorio, autoridades locales, organismos especializados, como el Instituto Nacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo (INOTU) y los Organismos de la Administración Central del Estado (OACE) y muy especialmente los trabajadores de la Dirección de Ordenamiento de la DOTU de Granma, como equipo coordinador, jugaron un papel decisivo.
 
Básicamente un Esquema nos lleva de la situación actual del territorio a un escenario donde se indican las direcciones sobre los cuales se pueden resolver o mitigar los problemas, en un futuro cercano, mediante el empleo de las herramientas de la estrategia, y en este caso, a través de las definiciones de las políticas y sus determinaciones, vistas en las diferentes aristas de una provincia, que va desde las condiciones físico-ambientales, económicas-productiva, de su infraestructura técnica y su sistema de asentamientos, población y las condiciones de vida de su población.
 
Es punto de partida, y enfoque vinculante básico, para un planeamiento de más detalle, como los Planes de Ordenamiento Territoriales y Urbanos, las Estrategias Provinciales, Municipales y los Proyectos Locales.
 
En ocasiones su tiempo de realización se ha materializado en una década, un quinquenio, unos años. En nuestro caso, en poco más de un año y medio de intenso trabajo fue posible, en lo esencial, su culminación.
 
Después de muchas décadas de dirección y trabajo técnico, fue el mayor reto, no porque no hayamos abordado instrumentos del planeamiento de igual envergadura, sino por las circunstancia de su realización.
 
Atrás quedaron los días de tensión por la pandemia de la Covid 19, los trabajadores a distancias y oficinas vacías sin tener a quién consultar y cuando era posible, la idea que las reuniones y despachos brindaban la posibilidad de obtener la información o en su defecto el peligroso, y a veces fatal contagio. Con alumbrones incluidos, como dicen los ocurrentes dominicanos, para referirse a los inevitable apagones eléctricos.
 
A todos mis colegas gracias por el esfuerzo.
 
Nos vemos en la próxima odisea, como parte de la leyenda que forjamos todos los cubanos en el bregar diario, parafraseando el título de una icónica película, como incontestable mensaje intemporal.
 
¡Granma, no cree en lágrimas!
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