El presente

Sintió su presencia antes de alzar la mirada. Estaba allí, recostada del marco de la puerta de la oficina. La expresión de la cara del hombre la hizo sonreír, su boca flácida no lograba retornar a su posición natural.

– ¿Puedo pasar?- preguntó de forma burlona la mujer.

El hombre reaccionó alzando la mano palpitante. Recordó con tristeza, que unos años atrás, en el último, y fallido encuentro, parecía acontecer el temido ¡nunca más! pero, sorpresivamente, ella estaba nuevamente aquí, y su espacio temporal se volvía empalmar con el presente.

-Estoy de paso, y llegué un instante a saludarte–se justificó. Extrajo un delicado presente, forrado en papel azul y adornado con un lazo rosado.

– Gracias, ya no se regala así – agradeció el hombre – ante una preciosa agenda, con un delicado bolígrafo dorado.

El ingeniero apreció su bonito gesto, mientras su nerviosismo iba en aumento. Miró su oficina y cada uno de los objetos que la decoraban, revisó discretamente sus gavetas y no encontró nada importante para reciprocar.

– Ha sido grato, pero es hora de marcharme- expresó la dama con melancolía.


El anfitrión miró, una vez más, con ansiedad todo a su alrededor, y al fin la vio, precisamente en una esquina de la mesa. Con discreción logró deslizar, en la cartera de la mujer, su fútil presente.


Luego de un silencio de muchos años, recibió un impensado correo, con sólo unas breves líneas.


¨En fecha especial del calendario, tal vez, te sorprenda saber, que después de tantos años, aún guardo tú enternecedor presente. Ha sido motivo de contante zozobra conservarla, a lo largo de estos años, tú blanca y hermosa goma de borrar, envuelta, aún, en su brillante celofán original¨.

Texto del autor. Imagen tomada de Internet.

 

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