Solo conozco su nombre. Se llama, Fanny

Solo conozco su nombre. Se llama, Fanny. Parte I

Soy un planificador o urbanista como se suele decir. Por necesidad de la Planificación Física, una entidad que se encarga de ordenar los territorios y sus espacios urbanos, hace tres años que combino el trabajo profesional con la docencia a estudiantes que transitan por una etapa muy especial de sus vidas, la adolescencia, con todo su significado para padres y educadores.

Doy mis clases en un Instituto Politécnico de la enseñanza Técnico-Profesional en la ciudad de Bayamo, que las personas identifican tan solo como, la Escuela Técnica. Actualmente se imparten más de 40 especialidades y posee una matrícula superior a los 1 000 alumnos.

Un bonito espacio, de varias hectáreas de extensión, donde las instalaciones educacionales se integran con la naturaleza en perfecta armonía. Las aulas docentes tienen cubiertas quebradas, que alguien creyó ver un cierto mimetismo, en la forma, a las cercanas montañas de la Sierra Maestra, o sus grandes naves, para oficios diversos, con un peculiar perfil de sus techos inclinados que dejan pasar la luz, facilitan la ventilación y el rápido escurrimiento de las abundantes precipitaciones del trópico.

Su salón de reuniones, oficinas y dormitorios son contenidos por edificaciones sólidas, donde prevalece la simplicidad formal de sus líneas, se enfatizan los ángulos rectos, las líneas vivas resaltan dentro de la geometría rectangular de los inmuebles. En su planta baja deja abierto parte del espacio para lograr amplios pasillos que facilitan el acceso peatonal y permite protegerse de las inclemencias del tiempo. Sus códigos se corresponden con el Movimiento Moderno en sintonía con la época en que fue edificada.

Su instalación de servicio, donde radica el comedor de la escuela, está conformado por paraboloides hiperbólicos enlazados, que como sombrillas gigantes, cubren grandes luces y le dan belleza y funcionabilidad a un centro que ya se acerca a su casi medio siglo de fundado, en su concepción actual y que por la preservación de sus valores ha sido merecedora, por el Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, del Premio de Conservación y Restauración de Monumento, en la categoría de Mención, a este destacado centro educacional.

Como profesor tengo dos grupos de estudiantes que transitan por diferentes niveles. Se manifiestan con todo el esplendor de sus edades, y es precisamente la curiosidad una de sus características más representativa.

Recuerdo cierto día, que, en medio de la aplicación de un trabajo práctica, una estudiante levantaba la mano insistentemente, me mira con llamativos ojos, en pura competencia con sus inquietos dedos que parecen estar suspendido en el aire.

A pesar de no atender su reclamo, ella pregunta igual.

– Profe ¿quién hizo la escuela?

Me desconcierta, solo pienso en una salvadora respuesta, el término expresado es vago. Recuerdo haber visto en un lateral de un aula docente la reproducción de un texto en la pared, de un dirigente que está asociado a muchos de los sueños de la educación en Cuba, ¨…Ray: atiende a estos muchachos. Vale la pena que hagan un esfuerzo por construirle el edificio…¨ barajo las posibles respuestas: Fidel, Ray, ingenieros, arquitectos, carpinteros, plomeros, albañiles y un largo etcétera, estaba en una difícil coyuntura para responder. Veo la risa burlona de la estudiante que cree ponerme nuevamente en una situación complicada.

-Bueno, profe, mejor, ¿quién hizo los planos? – pregunta de forma picaresca.

Sé, por mi profesión que una obra es trabajo de muchos, y lo que conocemos hoy como la Escuela Técnica, es un proyecto que fue creciendo por etapas, y varios son los protagonistas de su creación, algunos necesitan ser rescatado del olvido, otros permanecen en la memoria colectiva, como el caso de la arquitecta que trabajó y dejó su huella en el centro educacional, para luego desaparecer bajo los avatares de la vida.

Solo conozco su nombre. Se llama, Fanny – respondo, reflexivo, pero con honestidad y cortedad.

– ¿Y, ya? – Me interroga incrédula la estudiante.

– No se preocupen, indagaré todo lo que pueda sobre ella -respondo sin firmeza, preocupado por la falta de una información confiable.

No dejo de pensar en todo el inmenso espacio construido que nos rodea y que una parte de los inmuebles más antiguos, como tumbas sin nombres, permanecen en total anonimato, incluso para la mayoría de las personas que lo aprecian o hacen uso cotidiano de ellos. Ajenos a las historias de su creación y sus autores. Muchas veces sin la limosna de una pequeña tarja que lo identifique para el conocimiento de las futuras generaciones.

La vida sigue su curso, y un nuevo trabajo docente, con mis estudiantes en un barrio emblemático de la ciudad, absorbe mi tiempo. La visita al hogar de un señor, en el que aprecio valores arquitectónicos, propicia la charla.

– Esta casa la diseño la señora Fanny- dice el anciano de forma orgullosa, adelantándose a una posible interrogante.

Incrédulo, le pregunto:

– ¿Quién es Fanny? -ahora soy yo el que interrogo, ante una posible y sorpresiva coincidencia, trastocando los papeles de antaño con mi curiosa estudiante.

-No sé, todo el mundo en aquella época le decía Fanny, la arquitecta argentina.

Eso me hace recordar mi promesa incumplida, y el deseo de saber más de la vida profesional y humana de esa colega que dejó sus huellas en la ciudad de Bayamo, en muchas ciudades y campos de Cuba, muy lejos de su tierra.

No dejo de evocar la imagen poética de Fina García Marruz, mencionada por el historiador de Ciudad de La Habana Eusebio Leal, en el XVI Congreso Internacional de Ordenamiento Territorial y Urbanismo, y que ahora se me hace más visible en su contenido, cuando expresó ¨…Cuando todos lo olviden, los recordarán las piedras¨ y sería una pena que ocurriera, en este caso, un olvido prematuro sobre la obra edificada, más allá de la fragilidad y finitud de la vida humana.

Así, que ahora no me queda más remedio que investigar y aceptar el reto.

Ahora asumo este nuevo rol, con un noble propósito, darle a conocer a un público muy especial, la génesis de su escuela, y sobre todo poder mostrar a la profesional que dejó su tierra, en plena juventud, para regalarnos su proyecto social, urgido, tal vez, por ideas y reclamos que no podía rechazar. Por eso más allá de conocer un nombre y una obra, me interesaría tratar de acercarme a la persona, que vivió en una época llena de sueño y esperanza por un futuro mejor.

 

 

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El Retorno de Frank

Se hizo la Luz. El talentoso investigador,  jubilado actualmente, volvió a su centro de trabajo a saludar a sus compañeros de labor, su abrazo fuerte y emotivo nos emocionó a todos, había agradecimiento, sus ojos que tenían un inusual brillo, que es todo lo que se me permite decir. No había palabras para agradecer unas líneas publicadas en las redes y en el Blog, Espacio Natural y Construido, con su avalancha de comentarios de admiración por parte de sus colegas de labor, ante tan extraordinaria faena del gran hombre e investigador que es.

Los jubilados forman parte de la memoria institucional  y la pregunta es por qué muchos de ellos están penosamente olvidado por su antiguo colectivo laboral. Lamentablemente todos sabemos la respuesta. Se nos olvidó hacer la necesaria pausa en las tareas diarias para recordar a los que tanto hicieron por nosotros. 

Debo confesar que nunca ante sentí tantos agradecimientos por esta quijotesca idea de reconocer los trabajos de muchos. La alegría del colectivo me anima a seguir, me recuerdan personas que faltan y exigen su espacio. Otros amigos se lamentan, ¨Ay, si en mi trabajo hicieran lo mismo¨

Nada dije, pero pienso que hay más de medio millón de cuentas estatales, sin contar las particulares, donde se puede empezar ya, sin esperar orientación de ninguna instancia, no es un proceso de trabajo a cumplir, aquí no se busca lograr un ¨Cumplidor¨ o un ¨Destacado¨ por tal actividad, son sentimientos sinceros que deben ser expresado al colega de labor, cuando todavía hay tiempo, para reconocer y motivarlo a seguir con su fructífera labor o por las nuevas metas por venir.

Sinceramente estoy asombrado del ansia de reconocimiento social que precisa la gente, y curiosamente, cuesta tan poco materialmente, que sabía la frase bíblica, ¨ no solo del pan vive el hombre…¨ (Pasaje del Evangelio, Mateo 4 y Lucas 4).

La idea del reconocimiento público no es nueva, les preocupan a muchas personas y les ocupa a muy pocas.

Algunas buscan mis motivaciones, yo sólo le recuerdo un artículo publicado en el periódico ¨La Demajagua¨, el 27 de mayo 2017. ¨Sin Fecha en el Calendario¨, donde solo procede ser consecuente con lo que expresé: ¨Pasado el momento de la jubilación, se desvanecen, poco a poco, los vínculos con el centro laboral, y se relega al jubilado por los principales actores donde ejerció (por suerte, existen honrosas excepciones).

Quizás, si el arrepentimiento por tanto esfuerzo tocara a la puerta del retirado, no sería por su noble labor de muchos años, por lo aportado, sino, debido al costoso error humano, a la responsabilidad del que olvidó atenderlo, ahora, en la blandura de su vejez. Es obvio que los retos que impone la vida, muchas veces, dificultan hacer un alto para pensar en este asunto, lo cual no exime de culpa; solo queda la reflexión mesurada y las acciones reparadoras a analizar en los consejos de dirección, las secciones sindicales o los colectivos de trabajadores, a fin de subsanar tales penosos deslices.

Los jubilados forman parte de la memoria institucional, como lo son todos, en especial aquellos que ya rondan la edad de retiro, y sentimos que falta el acto público, el reconocimiento oportuno, expresarles cuánto significan para sus compañeros. Aunque pensemos que queda mucho tiempo, esa puede ser nuestra propia realidad. Lo importante es comenzar ya, la forma de la deferencia con los suyos está en sus manos, por mi parte, escribo sin formalismo, no importa que no haya fecha importante por celebrar en el calendario. 

Mientras, busco la forma de agradecer a mis colegas, en el micro mundo de mi espacio laboral, de reconocer a quienes entregaron o entregan sus vidas a la labor diaria, impregnado de la lógica de un refrán chino: un camino de mil pasos comienza en un solo paso…¨

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Estela Corredera y Pedro Rosell

Ambos jubilados, empezaron en los años 70 del siglo pasado.

Estelita dibujante en la época donde se trabajaba con instrumentos y se requería de tesón y habilidades especiales para ser bueno en su actividad. Ella era de las mejores por su limpieza, rapidez y buena calidad de sus planos, siempre que había algún estudio especial, ella era la primera opción. Persona tranquila muy valorada en el colectivo. Se le extraña en su centro de trabajo y reclamamos su presencia donde siempre está presente.

El arquitecto Pedro Rosell, afable, de buen trato y muy profesional es su labor. Él está vinculado al ordenamiento urbano en el territorio, en especial los Planes Generales Urbanos de Bayamo. Realizó un buen trabajo como coordinador de la Agenda 21 en la década del 2000 llevando a cabo la primera experiencia del país de una Consulta Urbana.

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Pioneros

Debí empezar por estos dos fundadores, Juventino y Roger, iniciaron casi en los años fundacional de la Planificación en dos de las antiguas regiones que atendía el Instituto de Planificación Física de Santiago de Cuba, en la antigua provincia de Oriente, hasta el año 1976 que la nueva división política administrativa se multiplicó en cinco nuevos territorios y con ello el nacimiento de la provincia Granma. Recién bisoño pude compartir con el gallego Juventino que atendía el siempre complicado proceso inversionista, una excelente persona y como se dice ahora fue un gallo de pelea en las calientes reuniones de inversiones, que como ven poco ha cambiado en la viña del señor, al menos en la emotividad, de los debates.

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Primeros años. Sin espacio para el olvido.

Todo estaba por hacer en el Planeamiento, la Información, el Catastro…faltaba cosas materiales y escaseaba la fuerza técnica, muchos técnicos empíricos, pocos profesionales y una obra inmensa por materializar tenían los primeros planificadores físico del país, pero los proyectos, que son asumido con naturalidad actualmente, requirieron ingentes esfuerzos para poderlo concretar.

Lo jefes y los técnicos debían aceptar los retos, el trabajo en los municipios por semanas fuera del hogar, los más variados medios de transportes para hacer el trabajo, se usaban las pocas metodologías que existían y en su ausencia se hacían las que faltan sobre la marcha, las madrugadas como fiel compañera, siempre había algo que presentar con urgencia y no solo en nuestra actividad, sino en cientos de esfera del país: se planificaban y ejecutaban granjas del pueblo, se entregaban tierras, se construían escuela en tiempo record, se organizaba la nueva división política del país, dando lugar al surgimiento de nuevos municipios y provincias, se realizaba toda la base necesaria para implementar el Censo de Población y Vivienda, se organizaban las montañas, como el naciente Plan Turquino…

Tal vez algunos hayan olvidados a sus protagonistas, pero estén donde estén, ellos estarán en la memoria de los actuales herederos de la planificación física, y de vuelta a la semilla, debía ser, no sólo un homenaje, sino encontrar los porqués de sus obras; métodos y formas de trabajo siguen siendo válidos, ahora más que nunca, que se nos obliga a reinventar nuestro país, una vez más.

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Prólogo: Sin espacio para el olvido.

El Coronavirus hizo una pausa en muchas actividades y metas de todas las personas, aunque la vida, aun en el seno del hogar, es muy activa, sino físicamente, si mentalmente. Con virus y sin el la Planificación Física arribará pronto a su 60 Aniversario y continuaremos con la publicación de  artículos en las redes sociales y en en este  Blog, Espacio Natural y Construido, como parte del homenaje a sus principales protagonistas en el territorio de Granma y un poco más allá.

Esta iniciativa ¨sin espacio para el olvido¨ tiene sus retos. La inicie porque me daba cuanta de cuantos valiosos compañeros, lamentablemente algunos ya fallecidos, jubilados o en activo, pero subvalorado, o valorado, aunque nunca expresado en público el criterio que tiene de él o de ella su colectivo laboral, amigos, familiares…y al hacer cada micro biografía, me daba cuenta que el verdadero valor de los textos son los variados comentarios de sus allegados, y lo mismo funciona para una carismática arquitecta que para un querido trabajador de servicio del centro, sus expresiones, el brillo de sus ojos y el orgullo que sienten ante la palabra dulce, abierta, solidaria o de admiración por su trabajo, me recompensa por el esfuerzo y el tiempo que debo encontrar para estas líneas sinceras, una foto que no aparece, o un nombre que ya apenas recuerdo porque no viví esa etapa de fundador y son muy pocos los que tienen ese mérito. Por eso pido excusa por las imprecisiones históricas, que espero que sean mínima, y las omisiones involuntarias; en mi libreta de trabajo crece cada día con nuevos nombres que ¨fuente ovejuna¨ se encarga de recordarme, de exigirme y reclamar su espacio, otros no entienden mi orden cronológico, solo le puedo decir, caminante no hay camino, se hace camino al andar.

La posibilidad de excluir, involuntariamente, algunos de los trabajadores del Sistema de la Planificación Física en Granma que dejaron su huella con su incansable trabajo es grande, pero me consuela la idea que estén una parte importante de ellos en esta recordación.

La lista de ¨personalidades¨ es grande, pero de aquí al 19 de mayo volveremos a vivir momentos memorables. 

 ¡Acompáñenos por el camino de las revelaciones en este Año del 60 Aniversario de la Planificación Física!

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Monumento a la mujer cubana: Beby

Cualquiera de las millones de mujeres cubanas son acreedoras al reconocimiento, como son tantas, selecciono sólo tres, Yordi, Annia y Beby, por ninguna razón en particular, tal vez, por aquello que sugería un famoso novelista, de escribir, fundamentalmente, sobre aquello que conocemos.
Quiero brindarle algunas de las razones de esta proposición de hacer un monumento a la mujer cubana, que no cabe duda, todos coincidirán, por ésta, u otras causas.
Son historias que nos sonarán a todos, fundamentalmente a los demás edad, extrañamente familiar.

Beby:
Madre de un hijo, que quiso tener, a pesar que ya se avizoraba, con toda su carga, el llamado ¨Periodo Especial¨, tal vez, porque 29 años era una buena fecha para disfrutar de su futuro retoño. Sabia decisión, pensó con alivio su esposo, años después, preocupado por los negros nubarrones que se veían venir en ese periodo.
La situación económica del país era caótica, había perdido gran parte de su comercio Exterior con los cambios en Europa y el reflejo en su hogar era inmediato.
Beby hacía proezas, creando, con una habilidad increíble, platos culinarios, carentes del aliño y el necesario sustento proteico, en un desesperado esfuerzo por la vida.
Las dificultades eran enormes, pero las personas se niegan a dejarse morir y la adaptación del ser humano no tiene límites.
Beby comienza su jornada cotidiana en la madrugada, prepara el alimento del niño, el esposo lo lleva con la cuidadora. Se arregla, con la misma presunción que siempre tuvo, y tendrá, en cualquier circunstancia.
Su figura estilizada, bonita, con sus 100 libras de pesos, parecen insuficiente, para montar en una bicicleta y recorrer sus 30 kilómetros diarios, en ida y regreso al trabajo, a falta de transporte público.
El retorno al hogar es extenuante, que sólo un cuerpo joven puede asumir. No hay luz eléctrica, o como dicen los ocurrentes dominicanos, “con algunos alumbrones” que refleja mejor, las escasas horas de luz, de los cotidianos apagones eléctricos.
El combustible doméstico insuficiente, sólo tiene, como alternativa, un saco de carbón para la semana, pagado a precio de oro, al igual que los alimentos, buscado en los campos cercanos a la ciudad. Debe aprovechar la luz natural, para empezar la cocción de las provisiones, un anafre puesto en el pequeño patio le ayuda, el humo y el olor invaden al vecindario, no hay opciones, todos hacen lo mismo.
El Estado, realiza su esfuerzo, una limitada cuota normada de alimentos básicos con al menos, lo mínimo imprescindible para garantizar la existencia, y una protección diferenciada a los grupos vulnerables, en especial los niños, ancianos y mujeres embarazadas.
A veces necesitamos ver pasar el tiempo para comprender la experiencia vivida. La recuerdo en esos días siempre cuidando su apariencia, con su fragilidad, mantener la belleza femenina, aplicando los más variados consejos de su cofradía vecinal. Sentir su risa con la ocurrencia de su hijo o sufrir con los contratiempos de las cosas sencillas, o terribles, de la vida.
Admirar su solidaridad con su familia y vecinos, compartiendo lo que no le sobraba. Viviendo intensamente, a pesar de todo.
Ella no ha vuelto a montar nunca más la bicicleta, tampoco gusta de consumir hamburguesa, el jabón se siga gastando todo, hasta convertirse en una delgada telita, aunque haya muchos más en la despensa. El daño psicológico es una asignatura pendiente, y permanente en el tiempo, cuando, extrañamente, se menciona sólo, el daño más visible, el de las carencias materiales.
La historia de ella, es la sumatoria de pequeños fragmentos de las vidas de cada uno de los cubanos, en incesante lucha por la existencia.
La mayoría de sus sueños se hicieron realidad: un nuevo, y confortable hogar, las maestrías obtenidas por ambos cónyuges, el título universitario de su hijo…otras metas, esperan por mejores tiempos.
Se indigna por saber, que la política doméstica de otro país, en busca de la reelección de un presidente, sea motivo de nuevas sanciones contra su familia y las de todos los cubanos.
Se ilusiona por vivir en un mundo de paz y desea con mucha fuerza que su hijo, y sus nietos por venir, tengan un futuro mejor, al igual que todo nuestro pueblo.

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Monumento a la mujer cubana: Annia

Cualquiera de las millones de mujeres cubanas son acreedoras al reconocimiento, como son tantas, selecciono sólo tres, Yordi, Annia y Beby, por ninguna razón en particular, tal vez, por aquello que sugería un famoso novelista, de escribir, fundamentalmente, sobre aquello que conocemos.
Quiero brindarle algunas de las razones de esta proposición de hacer un monumento a la mujer cubana, que no cabe duda, todos coincidirán, por ésta, u otras causas.
Son historias que nos sonarán a todos, fundamentalmente a los demás edad, extrañamente familiar.

Annia

Mujer abnegada, madre de dos hijos,divorciada, de carácter afable, callada, solidaria. La recuerdo de forma particular durante el llamado ¨Periodo Especial¨, donde la institución se semiparalizó por falta de insumos y hubo que tomar la decisión de trabajar a tiempo parcial en una finca para producir alimento para el colectivo.
Evoco su frágil imagen, trabajando en la dura faena agrícola y al terminar la jornada, verla buscar alternativas al insuficiente combustible que demandaba la cocción de los alimentos de su hogar.
No podía dejar de pensar en ella, su menuda figura, visiblemente agotada, se internaba en el campo con su jaba y un saco donde recogía restos de trozos de leña hasta llenar un fardo blanco y su cesta, encorvada por el peso, auxiliada, o no, por sus compañeros, debía desandar varios kilómetros para retomar a su hogar. No había lamento, ni llanto, no había tiempo para eso, tenía bocas que atender y alimentar.
Enfrentando con valor los avatares de la crítica situación del país, en una prueba de supervivencia que le tocó vivir, de diversas maneras, a una buena parte de la población cubana.
Su imagen, para mí, vaya usted a saber por qué, se convirtió en un icono que quedó grabado en la memoria, como estampa de esos años difíciles. Hace unos días conversé con ella y le recordé las escenas vividas, sonrío, y me dijo con sano orgullo, ¨ Zayas, valió la pena luchar, salimos adelante, hoy mi hijo es médico y mi hija es Licenciada.
Tienes razón Annia, aunque quieran, no nos pueden quitar la esperanza, ni el enorme deseo de vivir de los cubanos.

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Monumento a la mujer cubana: Yordi

Cualquiera de las millones de mujeres cubanas son acreedoras al reconocimiento, como son tantas, selecciono sólo tres, Yordi, Annia y Beby, por ninguna razón en particular, tal vez, por aquello que sugería un famoso novelista, de escribir, fundamentalmente, sobre aquello que conocemos.
Quiero brindarle algunas de las razones de esta proposición de hacer un monumento a la mujer cubana, que no cabe duda, todos coincidirán, por ésta, u otras causas.

Son historias que nos sonarán a todos, fundamentalmente a los demás edad, extrañamente familiar.

Yordi:

Yordi, le decimos, su nombre es Yordanka. Nació en la ciudad de Palma Soriano, tuvo una infancia feliz y un sueño por conquistar, hacerse ingeniera Civil. Un día saltó de alegría cuando supo que iría a la Facultad de Construcciones, perteneciente al Instituto Superior Politécnico Julio Antonio Mella (ISPJAM).
Corría el año 1989, y el regocijo por lo nuevo, la conquistó: sus desconocidos, e interesantes, compañeros de aula, los prestigiosos profesores, muchos lugares de recreación por visitar, en la hermosa ciudad de Santiago de Cuba.
El pequeño estipendio de la universidad y el aporte de sus sacrificados padres, parecía más que suficiente para una estancia placentera, enfocada al logro de una meta, terminar sus estudios.
Qué lejos estaba de pensar que en sólo unos meses todo estaba por cambiar. Cuatro años de su carrera fueron en pleno ¨Periodo Especial¨, que más que un nombre, tenía rostro, el semblante de las limitaciones materiales en todas las actividades docentes y de la vida urbana.
La comida de beca, todo un poema, como diría, el joven que fui. Los estudiantes universitarios son por naturaleza optimistas y siempre había un motivo para divertirse a costa de la exigua y repetitiva comida, aunque sus estómagos, muy pocos amigos de las bromas, exigían su cuota suplementaria del vital alimento.
Cuando eso pasaba siempre existía un establecimiento gastronómico, dispuesto a apaciguar la rebelión estomacal. El más popular de ellos, tiene un nombre feo, que, por supuesto, no es el oficial, y dudo que generaciones de profesionales sean capaz de recordar su verdadera identidad, pero todos sabrán del lugar si escribimos, sobre ” El Palacio de las Moscas¨, parece una verdad de Perogrullo, la razón del nombre, tal vez, mi generación, mucho anterior a la de Yordi, tuvo el honor de bautizarla para siempre.
En esa época vendían un yogur natural en unas preciosas botillas de cristal que recordaban una criollita, pasada de peso, y la afición por consumirla en grandes cantidades, diría yo con desespero, provocaba pequeños derrames en las mesas, que las camareras demoraban en limpiarlo con la prontitud requerida, para deleite de los golosos insectos, que desconozco, sí cursaban alguna especialidad, dado su habitual acompañamiento, y persistente presencia.
Los fines de semana era paso obligado viajar a casa. Por suerte para Yordi, Palma Soriano esta a sólo a 45 Kilómetros de Santiago, aunque en la práctica se sentía mucho más lejos, dado la diversidad de medios de transportes que era necesario ¨asaltar¨, en su sentido más literal.
Viajar al terruño era marchar al corazón de sus seres queridos, y de paso, a la despensa del hogar, que, a pesar de la difícil situación, siempre había un bocadillo especial, deferencia de sus progenitores.
Se forjó el carácter, en el bregar diario contra las dificultades, es imposible enumerarlas, podría ser, desde las horas insólitas escogidas para estudiar, dado los habituales apagones eléctricos, una computadora en disputa, con una larga fila de pretendientes, recursos gastables, que se hacían eternos, por su inexisten consumo, y muchos más problemas por mencionar.
Fue premiado su esfuerzo, con el título de ingeniera Civil, un breve servicio social por otra entidad y su incorporación a la Dirección Provincial de Planificación Física de Granma. Podríamos hablar de su extensa trayectoria laboral, pero creo que no hay lectores consumidores de tan denso, y exitoso currículo.
Sin embargo, intentemos tratar de identificar los puntos claves de su personalidad.
Un tanto a su favor es haber pasado por prácticamente todas las llamadas áreas técnicas, como trabajadora o decisora: provincial, municipal, inversiones, información y catastro, desarrollo, con a veces subvalorada, comunicación institucional, en un mundo en que lo que no se divulga sencillamente no se conoce.
Le permitió tener una visión Integral de los procesos vinculado a su perfil laboral. Algo tan importante cuando un territorio, que es indivisible por naturaleza, administrativamente se separa por actividades, con departamentos que atienden temáticas del planeamiento, la gestión, o se hacen talleres provinciales o nacionales por actividades: urbano, territorial, inversiones, trámites… contribuyendo a favorecer esa visión sesgada de la realidad, que tanto daño hace al Sistema. Es cierto que hay razones de logísticas, organizativas, y otras, que obligan, pero un Vicedirector Técnico inteligente puede mitigar este inconveniente, y ella lo sabe hacer muy bien.
Creo que hay una razón más importante, su consagración al trabajo, que recuerda ese tipo de mujer de la vieja escuela, enérgica, luchadora, esa que asume en sus hombros las tareas y lo resuelve, en el trabajo o en la casa, pero lo soluciona.
Cuando pienso en ella, evoco a Chabela, Ramona, Emigdia…esas mujeres que a veces creemos que ya están en extinción, pero, que de vez en vez aparecen, en una vuelta a la semilla.
Destaca su consagración personal por su superación, con su título de master, su condición de profesora en las aulas, los trabajos de fórum, con especial destaca en su esfuerzo particular por entender, no sola las cifras del proceso inversionista, sino sus significados y cómo actuar para ser más eficiente.
Como cualquier mujer asume las tareas del hogar y la atención a sus dos hijos, su orgullo, y que, en una fecha no tan lejana, serán buenos profesionales.
El trabajo de Vicedirector es una plaza muy exigente, pero que da un bagaje cultural y técnico notable, con una forma integradora de visualizar el territorio, y como plus, proporciona criterios de los más variados problemas de la vida cotidiana.
Exige un esfuerzo personal notable. Lo sé muy bien porque tuve muchos años en el cargo, hasta pasar a desempeñarme como Coordinador en una misión técnica en Namibia, al regreso decidí volver a mis orígenes, tranquilo porque había una continuidad segura. La vida es un juego de roles, desde que nacemos, hasta el fin de la vida, y sólo se precisa ser consciente del papel que nos toca desempeñar en cada momento, y hacerlo, lo mejor posible.
Recuerdo uno de esos días infernales, cargado de compromisos, que me encontraba absorto en mi mundo de problemas por solucionar, caminado rumbo al trabajo, y mis brazos, como extensión de mis pensamientos, trasmitían ideas en el aire, cosa que fue vista por Yordi y otros amigos que disfrutaron de lo lindo del hombre y sus tribulaciones.
Años después, ya ella en el cargo de Vicedirectora, la vi con el rostro enjuto, en plena mímica personal, caminado en medio del pasillo del centro, y al percatarse de mi cara sonriente, no nos quedó más remedio que echarnos a reír de buena gana, porque el trabajo domina buena parte de nuestros pensamientos, cuando se hace con amor la labor.
La ¨vox populi¨ comenta una pronta promoción, en espera de un anuncio oficial, estoy seguro que tiene todos los ingredientes necesarios para desempeñar con eficiencia su nuevo trabajo, éste, que está por venir, o en el futuro, cualquier otro, sin descartar ninguno, incluso al máximo nivel, condiciones les sobran.
El colectivo le desea éxito, seguro que ninguna dificultad, presente o futura, te robara la esperanza y el deseo de servir a tú pueblo.
¡En Hora Buena Yordanka!, valió la pena tanto esfuerzo.

 

 

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La Motivación de Frank.

                 

A propósito del 60 Aniversario de la Planificación Física en Cuba.

Cuando hablaba de la genialidad de los proyectistas: Felipe Milanés y María Emilia Pérez en el planeamiento, en la investigación de campo y la información Frank era uno de los técnicos que más sobresalía. Es una persona sumamente organizada, cumplidora, con una gran habilidad con sus manos y una curiosidad innata que le servía para explorar y anchar su caudal de conocimiento.
En año 1967 salió del servicio militar y lo ponen a manejar en un carro vinculado a la agricultura, pero él tenía inclinación por el dibujo, habló con su jefe que lo llevó con Jaime que era el director de Planificación Física en la región Manzanillo y comienza su historia en el Sistema de la Planificación Física a partir de 1968. Posteriormente lo envían a pasar la escuela de Investigadores de Campo, en Vázquez en actual provincia de las Tunas, fueron al curso un grupo de Manzanillo: Edgar, Mayito, Fausto… el Chino Ley era profesor junto con Boytel, Clavijo y otros, Juventino era el director de la Escuela. A continuación pasaron un curso de dibujo en Santiago de Cuba. Siguió laborando durante 38 años más hasta su jubilación. Ahora emplea sus habilidades manuales en el oficio de la ebanistería, no tengo duda de la calidad de sus producciones.
Por triste azar del destino lo encontré recientemente y entre anécdotas de tiempos pasados, del que mantiene una prodigiosa memoria, se me ocurrió preguntarle, sin esperanza de encontrar una respuesta, por la arquitecta argentina Fanny Navarrete, ya que trabajo actualmente en una investigación, y para mi enorme sorpresa la conocía muy bien, había laborando con ella.
De repente recordé la frustración inicial por las gestiones áridas, las barreras que imponen el fatalismos geográficos para llegar a personas que la conocieron personalmente, evoqué la búsqueda entre mis antiguos, y prestigiosos profesores de la Facultad de Arquitectura de la Ciudad Universitaria José Antonio Echevarría (CUJAE), sin arrojar resultados palpables.
Coincidentemente en noviembre de 2018 se celebraba el XVI Congreso Internacional de Ordenamiento Territorial Y Urbanismo en Ciudad de La Habana y fue una buena oportunidad para intercambiar con colegas y tratar de encontrar una fuente de información confiable del tema que me ocupaba. Le comenté a Concepción Álvarez, conocida por Conchita, de muchos años de labor fructífera en el Instituto de la Planificación Física, y en otras instituciones, el tópico y mis motivaciones del momento.
– Zayas, estas de suerte, yo tengo el teléfono de Josefina – dice Conchita.
– ¿De verdad? – le digo con verdadera sorpresa y alegría.
Sabía de los méritos y el papel destacado que esta profesional cubana había desempeñado en el desarrollo de muchos proyectos sociales, y conocía el hecho que ella fue la jefa de Fanny en esos años en que existía un grupo de trabajo de la construcción de obras educacionales que radicaba precisamente en la capital del país.
Por fin algo cierto. Hago dos llamadas telefónicas, dos contestas apuradas, se excusa Josefina, en ambas estaba reunida en su condición de asesora de su Ministerio, lamento los malos momentos escogidos para indagar.
Un encuentro causal con la doctora arquitecta Gina Rey, mi tutora en la tesis de maestría y una de las personas más dulce y solidaria que he conocido, me interpela

– Te veo preocupado Zayas, pero recuerda que los inevitables tropiezos son parte de la investigación, esas son las reglas del juego y si lo vas a asumir tienes que aceptarlo – me lo dice con convicción. Sé que habla por su propia experiencia profesional.

Así que acudí a la fuente más rica de información y desinformación de los tiempos modernos, Internet, para descubrir con extrañeza sólo algunas breves, y generales referencias de su obra, en un libro digital sobre la arquitectura de la Revolución cubana y en un blog especializado sobre el tema, aun así, localicé nombres importantes por donde iniciar una nueva línea de búsqueda que me llevó a fuente de información totalmente confiable para hablarnos sobre su trayectoria laboral.
Aun así, faltaba algo más allá de los datos fríos, las vivencias de los que la conocieron personalmente, y de repente, la inesperada sorpresa, Frank había trabajado con ella y algo más, una información poco conocida de gran valor ahora que nos preparamos a celebrar el 60 Aniversario de la Planificación Física, fue trabajadora de Planificación Física en Santiago de Cuba, y estuvo entre sus fundadores en esos primeros años, y laboró en las oficinas de la antigua región Manzanillo fundamentalmente en planes de Ordenamiento Territoriales.
Al cierre de la investigación, el testimonio inesperado del destacado proyectista, Frank, nos revela a Fanny en su lado más humano y la huella que dejó en este colega de profesión. Por su valor lo comparto.
¨Fanny Navarrete era una arquitecta que trabajó mucho en la oficina, de la antigua región Manzanillo. Era afable, pero callada.
Tenía una peculiaridad desplegaba la base topográfica en 10 000 y empezaba a tirar caminos, cuadros cañeros y hasta la perspectiva como quedaban los campos, tenía una excelente mano alzada. Ella me motivó, cuando veía como trabajaba con esa cantidad de planos tan grandes y que después se ejecutaron todos en el terreno.
La arquitecta ha sido una de las inspiraciones de mi vida, lo que fui después, nació en ese intercambio, a veces sin palabras, de su modo de hacer que dejó su huella en mi existencia laboral¨

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